proyectos

En el mes de septiembre de 2008 hicimos el rediseño y cambio de plataforma de psicofxp.com. Este cambio (aka “la migración”) duró una semana y fue la culminación de un trabajo previo de más de un año. En él intervineron tres empresas externas y por lo menos cuatro consultores de distintas ramas, además del equipo de desarrollo de psicofxp.com – el devteam – y el resto de la empresa.

El devteam - Matt, Ari y Lucas - junto con Isma, Nacho y yo

Durante el tiempo de implementación el devteam trabajó a pleno durante día y noche, rematando con una verdadera maratón de 60 horas sin dormir hasta que el sitio estuvo operativo. Durante distintas etapas de esa semana se fueron sumando otras personas externas para colaborar en varios aspectos de la puesta en marcha. Nacho como responsable del CMS, Joel de ELSERVER y Ale de Baicom en la parte de servidores y base de datos.

Los teníamos apartados para que no nos distrajeran con su silencio

Habíamos establecido en el área de desarrollo una especie de bunker donde trabajamos durante esa semana codo a codo, pantalla a pantalla, PC a Notebook (y bueno… Isma con su Mac). Pasaban los días y las noches, se acumulaban facturas, empanadas, tazas de café, paquetes de cigarrillos y latas de Speed. Sabíamos de antemano que iba a ser duro, pero no nos imaginabamos que podía llegar a complejizarse tanto y todos queríamos terminar de una vez. Pero a la vez, sabíamos que teníamos que reemplazar el viejo psicofxp con un producto que a las claras se vieran sus ventajas.

Ya se había terminado el café, y todavía no era hora de empezar con vodka

Pasamos muchísimas horas juntos, turnandonos para poner música, avisandonos cuando se nos había pasado la hora del almuerzo o la cena, invitandonos mutuamente con café y mate. Pero más allá de la incomodidad que llegamos a sentir, la necesidad dormir muchas horas, cambiar de aire y de compañía, nunca en toda esa semana se produjo un roce ni una pelea. Y la explicación se la encuentro en la predisposición que cada uno tenía respecto del producto y del grupo. Sin llegar a ser los mejores amigos, había tanta buena onda entre nosotros que siempre pusimos delante la paciencia y las ganas de entender al otro, que la de imponer nuestro punto de vista. Podríamos haber saltado por miles de pavadas – el cansancio y el hastío logran eso enseguida – pero cada vez que se producía una situación cercana a la tensión, alguno decía una frase ingeniosa o divertida y todos nos relajabamos.

La realidad es que Joel tiene un humor muy particular

Fue justo en esa época cuando se produjo la pelea entre Emos y Floggers en el Abasto. Matt había comentado el episodio y yo aproveché la frase en uno de esos momentos en que parecía que no terminabamos más: “y yo era un flogger chiquitito”. No significaba nada en ese contexto, solo era una válvula de escape para decir “si ya llegamos hasta acá, ahora terminemos”. Lo mismo pasaba con Alan y su famoso “me vuelvo chango” cuando el código se le complicaba, con Nacho diciendo “te entrego a mi hermana pero no me toques el main.js” si alguien pretendía meter mano en su más preciado script. Durante esa semana hubo charlas, confesiones, distintos niveles de bromas, un cumpleaños y la muerte de Superman.

Nuestros mejores aliados

Pasó la migración, el sitio fue un éxito una vez que superó los obstáculos lógicos iniciales y el devteam recuperó su tranquilidad. Pero las frases y situaciones quedaron en la memoria y ya son parte de la cultura de la empresa. Y estoy convencido que esas situaciones son las que más unen y fortalecen a un grupo de trabajo, a modo de un coaching involuntario.

Lograr el compromiso de alguien para con un proyecto no es una tarea sencilla. Ver como esa persona llega a exceder sus límites para hacer valer su compromiso equivale a presenciar un pequeño milagro. Son muchos los valores que se ponen de manifiesto: lealtad, orgullo, tenacidad. Para los que tuvimos la suerte de trabajar con gente así, no hay palabras para describirlo. Involuntariamente, Lucas, Matt y Ariel y Alan hicieron algo importante por mí durante esos días: hicieron que me enorgulleciera del equipo que me había tocado liderar. Y sumado a eso, Isma con su invaluable mirada crítica, Nacho con su paciencia infinita, Lean como rueda de auxilio, Joel y Ale con su talento lograron sacar todo adelante.

A lado de ellos pude reflexionar sobre los resultados que produce la verdadera sinergia.

A lado de ellos, yo era un flogger chiquitito.

Lo que quedaba de mi

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